La idiosincrasia de los cuerpos celestes


“Ponga un pez en la tierra y él recordará el océano hasta el día de su muerte. Coloque un pájaro en una jaula y aun así, el pájaro nunca se olvidará del cielo”. Han Shan (618 – 907) poeta chino.

Los cuerpos celestes aguardan, cada uno, una idiosincrasia o cultura en específica y cuanto mayor sea nuestro conocimiento sobre ella asimismo nuestra comprensión sobre la caracterización de los cuerpos celestes según los signos en que se encuentran. Cada cuerpo celeste es una representación de una energía singular. Los signos, el lente a través del cual proyectan su luz o energía (adquiriendo un matiz). Las Casas, las áreas de la vida en que manifiestan esa energía. Un Mapa Natal es el concierto de estos tres sistemas de información, por lo que la comprensión (no solo el conocimiento) de cada uno de ellos es imprescindible (sin con ello querer decir que la lectura deba hacerse de modo fragmento sino siempre en síntesis. A propósito, véase La síntesis | El fundamento racional de la astrología). 

La noción

Los cuerpos celestes del Sistema Solar pueden ser clasificados en dos grupos principales según la distancia de sus órbitas del Sol: en interiores y exteriores. Desde el punto de vista del Sol hacia fuera están Mercurio, Venus, la Tierra (junto con la Luna) y Marte. A partir de Marte está el cinturón de asteroides que separa a los cuerpos celestes interiores antes mencionados de los exteriores: Saturno, Júpiter, Urano, Neptuno y Plutón. Los cuerpos celestes se distinguen no solamente teniendo como referencia al cinturón de asteroides que separa a los primeros de los segundos: también a la luz de su tamaño y su composición bioquímica.

A excepción de Plutón, los cuerpos celestes exteriores son mucho más grandes que los interiores y mientras estos son densos y rocosos (concretos) aquéllos livianos y gaseosos (etéreos). Los interiores se desplazan rápido y, por lo mismo, su posición permite distinguir un Mapa Natal de otro en casi la misma fecha; mientras que los cuerpos celestes exteriores se desplazan lentamente y, por lo mismo, su posición permite distinguir una época o generación de otra o, incluso, un siglo de otro. De ahí que los cuerpos celestes interiores sean considerados «personales» y los exteriores «impersonales».  (La mayoría de los cuerpos celestes interiores dan la vuelta alrededor del Sol en aproximadamente un año y Marte en dos; mientras que los cuerpos celestes exteriores dan su vuelta alrededor del Sol en doce años, para el caso de Júpiter, y hasta en dos siglos y medio, para el caso de Plutón.) Los interiores son «personales» también en el sentido en que se relacionan (según su composición bioquímica: concretos) con el desarrollo del individuo y su ego (el ego como representación de la materia). Los exteriores son «impersonales» también en el sentido en que se relacionan (según su composición bioquímica: etéreos) con el mundo social y el mundo espiritual (la humanidad en sentido amplio).

Los cuerpos celestes personales son entonces el Sol, Mercurio, Venus, la Luna y Marte. Los cuerpos celestes sociales son Júpiter y Saturno (los primeros después del cinturón de asteroides) y los espirituales –o transpersonales, como también suele llamárseles– Urano, Neptuno y Plutón (los más distantes).

Los cuerpos celestes y los signos

Los cuerpos celestes deberían ser entendidos como unidades lingüísticas, de modo que sus simbolismos puedan ser entendidos como contenidos semánticos. (Esto tiende a facilitar el entendimiento, según he podido comprobar tras la andanada de comentarios positivos que he recibido en las columnas y ensayos adoptan dicho enfoque.) Luego, antes de entrar en materia es necesario aclarar que no siempre es dado extender los contenidos semánticos de los cuerpos celestes a los signos (o viceversa). Es decir, por ejemplo, que no es lícito extender a Aries el mismo significado o simbolismo de Marte, ni a Piscis el mismo significado o simbolismo de Júpiter. Sí en parte, pero no en todo. También huelga aclarar que los cuerpos celestes representan energías específicas y no necesariamente las cosas que puedan llegar a encarnarlas (al menos no en sí mismas, sino la energía que albergan). Si Mercurio rige la comunicación y los medios de transporte, bien podría relacionarse con la literatura o los libros y con los automóviles o bicicletas, pero solo en términos de lo que estos objetos representan: comunicación (el traslado de una información o de una cosa de un lugar a otro) no la infraestructura en sí misma (libros o carros) a través de la cual están representada una cualidad, pues en dicho caso Venus entraría en juego, siendo que gobierna todos los procesos creativos (creación) y asimismo el resto de los cuerpos celestes (Urano, tecnología; Júpiter: estudios; etcétera). Muchos alumnos no hacen estas distinciones y tampoco muchos astrólogos. De ahí las confusiones o, mejor dicho, los errores de interpretación producto de la confusión.

Sol (Leo)

Diámetro medio: 1.392.000 km.
Distancia media a la Tierra: 150 millones de km.
Revolución geocéntrica: 1 año aproximadamente.

El Sol es el astro central de nuestro sistema solar. Dentro de los 360° de la rueda zodiacal, su diámetro ocupa 32º de arco aproximadamente y se desplaza un promedio diario de 59.1 minutos de arco.

El Sol es fuente de luz y de calor para la Tierra y ella y los demás cuerpos celestes del sistema solar se mantienen en sus órbitas gracias al inmesurable poder gravitatorio de él. De ahí que simbolice la existencia (porque hace posible la vida). Como centro del sistema solar, es una representación de la consciencia y del ego y de nuestro sentido de identidad y deseo por existir. También, de ser admirados. Entonces el signo solar en nuestro Mapa Natal a menudo es asociado a nuestros rasgos de la personalidad más característicos, lo cual, por supuesto, solo tiene validez si también se toma en consideración: (a) la posición del cuerpo celeste que naturalmente gobierna el signo en que se encuentran el Sol (se le llama «dispositor. En este caso, se trataría del «dispositor» del Sol); (b) los aspectos que este recibe por parte de otros cuerpos celestes y (c) la Casa en que él se halla. (El mismo procedimiento debe cumplirse para cualquier otra observación celeste.)

El Sol se corresponde con el signo de Leo por una razón que va más allá de su afinidad con el fuego como agente diseminador de la vida. De todos los signos, solo Leo despierta admiración, pues entre sus preocupaciones están la justicia y el honor (si bien Sagitario representa mejor el o los conceptos morales que la inspiran o en que está sustentada). Como representación de la voluntad (la cual comparte con Marte) también guarda relación, en términos fisiológicos, con el corazón (nos mantiene con vida) y con la columna (nos mantiene erguidos).

Mercurio (Géminis y Virgo)

Diámetro ecuatorial: 4880 km.
Distancia media al Sol: 57.9 millones de km.
Distancia a la Tierra: 91.7 millones de Km.
Velocidad orbital media: 47.88 km/s.
Periodo orbital: 88 días.
Revolución geocéntrica: 1 año aproximadamente.

Mercurio es el cuerpo celeste más cercano al Sol. Vistos desde la Tierra, la distancia angular entre ambos nunca supera los 28º. Tarda entre doce y catorce meses en recorrer todo el Zodíaco. Su movimiento diario máximo es de 2°12’.

Mercurio, como cuerpo celeste más cercano al Sol, actúa como modulador de su energía y de ahí su asociación con todo cuanto se relacione con la transmisión de la información. Su función natural es comunicar (en el sentido más amplio del vocablo) por lo que en la Tierra representa todo cuya función principal también sea comunicar: dispositivos de comunicación y medios de transporte. Un radio transmite una información de un lugar a otro del mismo modo en que un vehículo traslada un objeto o sujeto de un lugar a otro. A lo primero se le llama transmisión y a lo segundo traslado, mas ambas cosas establecen una comunicación entre dos puntos geográficos. Las comunicaciones, no obstante, tienen matices. Cuando los medios de comunicación involucran el cine, la transmisión de la información adopta un matiz pisciano debido a la relación natural de este signo con la ficción o las representaciones visuales (productos del ideario fantástico de Piscis). Del mismo modo, adoptan un matiz acuariano cuandoquiera involucran las telecomunicaciones (producto de la invención de Urano, es decir, de su capacidad tecnológica). Cuando los medios de transporte implican largas distancias, adoptan un matiz sagitariano debido a la relación natural de este signo con el extranjero; o un matiz pisciano cuandoquiera involucra el agua debido a la relación natural de este signo con el océano y el mar y a veces también con los ríos o las fuentes hídricas en general (Plutón se involucra excepcionalmente).

Mercurio se corresponde con el signo de Géminis por una razón que va más allá de su afinidad con el aire como agente de intercambio. De todos los signos, solo Géminis se relaciona con la comunicación en el sentido intrínseco del vocablo. Lo caracteriza la transmisión de la información y lo que la imparte e interpreta, el lenguaje y la razón, respectivamente (traducen la realidad del medio ambiente en que se mueve el individuo en contenidos cognoscentes). Por su relación con la comunicación se relaciona también, en términos fisiológicos, con el aire o el oxígeno y asimismo la oxigenación (sistema respiratorio).

La función puramente procedimental o mecánica de Mercurio la caracteriza, a su turno, Virgo. De todos los signos solo él rige los mecanismos. Lo caracteriza todo cuanto se relacione con los engranajes o procedimientos (perfección; impecabilidad; higiene; orden; burocracia). De ahí su relación fisiológica con el aparato digestivo o, más específicamente, con el intestino delgado, responsable directo de la absorción adecuada de los nutrientes en los alimentos (mecanismos o procesos metabólicos). Siendo que en Virgo todo debe llevar un orden, su fama pragmática o perfeccionista no resulta extraña. Luego, su sentido de higiene va más allá de su significado simbólico y por ello representa la medicina.

Venus (Tauro y Libra)

Diámetro ecuatorial: 12104 km.
Distancia media al Sol: 108.21 millones de km.
Distancia mínima de la Tierra: 42 millones de km.
Velocidad orbital media: 35.02 km/s
Periodo orbital: 0.62 años.
Revolución geocéntrica: 1 año aproximadamente.

Venus tarda entre 10 y 12 meses en recorrer el Zodíaco y su movimiento medio diario es de 1°15' de arco. Su elongación nunca supera los 47°.

Venus, como el punto medio entre el primer y el tercer cuerpo celeste (Mercurio y la Tierra) del sistema solar, simboliza la unión. Es la fuerza natural que une (no comunica) una con cosa con otra para formar un todo. De ahí su relación (la cual comparte con Neptuno) con la composición y el arte. (Su caída la constituye Virgo pero aquí tiende a producir talento para la culinaria: manipulación de ingredientes.) Siendo su función unificar, en la Tierra representa todo cuya función principal también sea unir, como el amor, fuerza espontánea. Por ello Venus no ejerce la fuerza sino las buenas maneras y el refinamiento. Del mismo modo establece uniones solidarias (diplomacia). De ahí su fama de «benéfico menor».

Venus se corresponde con el signo de Libra por una razón que va más allá de su afinidad con el aire como agente de relaciones públicas. De todos los signos, solo Libra es recíproco. Una relación sentimental o una unión solidaria no puede subsistir bajo el yugo de una de las partes sino solamente a la luz de la armonía entre ellas para tratos iguales (justicia e imparcialidad). De aquí se desprende su asociación con las relaciones contractuales (ecuanimidad) y asimismo el matrimonio. Por su relación natural con el balance o el equilibrio se relaciona también, en términos fisiológicos, con el riñón, responsable directo del balance entre la alcalinidad y la acidez o «pH» (homeostasis).

Venus se corresponde con el signo de Tauro por una razón que va más allá de su afinidad con la tierra como agente de producción (da frutos). De todos los signos, solo Tauro involucra la consistencia en el sentido intrínseco del vocablo, pero sobre todo como representación de la materia. Tauro trabaja, labra, siembra, forja y forma consolidando elementos (materializa o hace realidad las cosas). De ahí su relación con el dinero y los bienes muebles en general, pero por su relación con la producción, también con la cosecha y la botánica (plantas). Entonces, en términos fisiológicos, asimismo con la gládula tiroides, responsable directa de la producción (no síntesis) de las proteínas y, por consiguiente, de la regulación del crecimiento (estabilidad).

Luna (Cáncer)

Diámetro ecuatorial: 3.476 km.
Distancia media al Sol: 150 millones de km.
Distancia a la Tierra: 384.401 Km.
Velocidad orbital media: 3.681 Km/h.
Revolución geocéntrica: 27 días aproximadamente.

La Luna es el único satélite natural de la Tierra y su movimiento medio diario hacia el Este es de 13,176358°. La Luna tarda el mismo tiempo en rotar sobre su eje que en efectuar la traslación alrededor de la Tierra. Vista desde la Tierra, tiene un diámetro medio de 31º de arco.

La Luna, como satélite natural de la Tierra, simboliza la sede –también natural– de la experimentación de la existencia. Por ello su asociación con el hogar o las raíces, la semilla o el germen, el útero o la encarnación de todo lo encarnable. Es en este sentido que actúa como receptáculo, albergue o posada y que a menudo sea asociado a los estados prenatales e inconscientes y con la memoria y el pasado o con la historia en términos genealógicos. La función natural de la Luna es dar u ofrecer protección o albergue. La Luna se corresponde con el signo de Cáncer por una razón que va más allá de su afinidad con el agua como agente de estados letárgicos. De todos los signos, solo Cáncer ejerce la maternidad. Lo caracteriza el «nurishment» (cuidado o crianza). De ahí su asociación fisiológica con el estómago, sede de la alimentación, función naturalmente ejercida por la madre a través de la lactancia. Luego, la alimentación o la lactancia, según el caso, es una forma de protección o cuido. (He aquí la razón por la cual la magnanimidad o suprema benevolencia de Júpiter se exalta en Cáncer.)

Marte (Aries y Escorpio)

Diámetro ecuatorial: 6794 km.
Distancia media al Sol: 227.9 millones de km.
Distancia mínima de la Tierra: 55 millones de km.
Distancia máxima de la Tierra: 400 millones de km.
Velocidad orbital media: 24.13 km/s.
Periodo orbital: 687 días.
Revolución geocéntrica: 2 años aproximadamente.

Marte –conocido como «el planeta rojo»– es el cuarto cuerpo celeste del sistema solar y el primero cuya órbita está fuera de la órbita de la Tierra. Su movimiento máximo diario es de 40 minutos de arco, siendo la media de 31 minutos.

Si el Sol representa el deseo por existir, Marte las ansias de ser o de hacerse valer. Si el Sol es egocéntrico, Marte egoísta. (Esta y otras distinciones de orden psíquico son de vital importancia a los fines de juzgar el carácter o la personalidad de una persona y también a los fines de determinar la naturaleza de un hecho o acontecimiento e, incluso, también de un padecimiento o enfermedad.) Como el último de los cuerpos celestes «personales» que toca frontera con el cinturón de asteroides simboliza la independencia y clama la autonomía que sobreviene con la emancipación. Necesita poder o hará valer su voluntad a toda costa. De ahí el comportamiento tendencialmente egoísta o dañino característico de Marte y que a menudo represente la destrucción o la lucha, así eso no sea su intención natural sino hacer valer su «yo». (Se trata de hacerse valer, mientras con el Sol se trata de hacerse admirar.) Lo que sea lo impida siempre representará para él una amenaza, un atentado contra la individualidad. De aquí se desprende su ejercicio de la defensa, bien de su identidad o de una causa. (Si no está bien condicionado en el Mapa Natal, si no ve satisfecha su necesidad, ésta se tornará malsana y la persona defensiva o rencorosa.) Debido a su naturaleza tendencialmente egoísta (consciente o inconscientemente en razón de su estado primitivo) se asocia también con la apropiación inmoral o actos los ilegítimos, como el hurto. Carece del honor del Sol (Leo) y de la consideración de los demás representada por Venus (Libra). De ahí su fama de «maléfico menor». Cuando Marte está en Libra, sin embargo, suele decirse que es «cívico», lo cual, por supuesto, debe ser confirmado a la luz de los aspectos (relaciones angulares que forma con otros cuerpos celestes).

Marte se corresponde con el signo de Aries por una razón que va más allá de su afinidad con el fuego como agente de vigor. De todos los signos, solo Aries proporciona coraje. Después de todo, para el ejercicio de la defensa se precisa. Mientras el Sol representa la voluntad (deseo), Marte la fuerza de voluntad (pujanza). Aries no concibe el poder como fuente de autoridad (Capricornio) sino como capacidad de acción. Lo distingue el pulso y el impulso y el sentido de la sobrevivencia. Entonces, en términos fisiológicos, está asociado al genital masculino como actor inicial de la reproducción humana (el óvulo y el útero actúan como receptáculos del espermatozoide y el feto respectivamente, función natural de la Luna y de Cáncer).

(La correspondencia de Marte con Escorpio la omito. No porque Marte no guarde afinidad con su segundo signo natural sino porque creo su verdadera correspondencia la encuentra en Aries, como Plutón en Escorpio. En el respectivo acápite se hará explícito.)

Júpiter (Sagitario y Piscis)

Diámetro ecuatorial: 142855 km.
Distancia media al Sol: 778.2 millones de km.
Distancia mínima a la Tierra: 588 millones de km.
Velocidad orbital media: 47037 km/hr.
Periodo orbital: 11.86 años.
Revolución geocéntrica: casi 12 años.

Júpiter es el quinto cuerpo celeste del Sistema Solar. Contiene más masa que el resto de los cuerpos celestes juntos y es 318 veces más pesado que la Tierra, siendo su tamaño once veces mayor. Su movimineto máximo diario es de 12.76 minutos con una media de 5 minutos.

Como el primero de los cuerpos celestes exteriores simboliza el crecimiento y la expansión del conocimiento o de los horizontes, lo mismo físicos como espirituales y de ahí su relación natural con los viajes al extranjero (cruzar fronteras) y la cultura en general (cosmopolita) o con el conocimiento superior (filosofía y disciplinas espirituales; entre ellas, la religión). Asimismo las sedes de enseñanza (universidades) y quienes la imparten (docentes). Se trata del cuerpo celeste más elevado espiritualmente, a menudo asociado a la mesa o magia blanca, a los maestros (sabiduría) y a Dios. Magnánimo y magnificente por naturaleza. De ahí su fama de «benéfico mayor». Mal condicionado, sin embargo, podría dar lugar a aires de superioridad (arrogancia).

Júpiter se corresponde con el signo de Sagitario por una razón que va más allá de su afinidad con el fuego como agente de difusión. De todos los signos, solo Sagitario gobierna el crecimiento en el sentido intrínseco del vocablo. Entonces lo distinguen las cosas universales o globales y asimismo el conocimiento o análisis integrado, o sea, la síntesis. Mientras Géminis gobierna la lógica (superficie) Sagitario la reflexión (profundidad). (He aquí la razón por la cual Mercurio y Júpiter se exilian mutuamente, en Sagitario y Géminis, respectivamente. Sagitario abruma a Mercurio como Géminis limita a Júpiter. También por ello Géminis está asociado al hemisferio izquierdo del cebrero –cúmulo del conocimiento– y Sagitario al hemisferio derecho –comprensión del conocimiento o sabiduría–.) Entonces, en términos fisiológicos, está asociado al hígado, la más voluminosa de las vísceras (1.5 kilogramos de peso), responsable directa de la síntesis (no producción) de las proteínas fundamentales para el crecimiento, entre otros procesos metabólicos de envergadura, como el almacenaje de glucógeno (fuente de energía). Es en este sentido que también se asocia a los depósitos y las reservas, es decir, a los volúmenes, dimensiones y magnitudes de cualquier orden y, por defecto, con la obesidad. Sobre todo si en el Mapa Natal sostiene una relación angular con la Luna y/o Venus en Casas sensibles a la alimentación o la salud o a la constitución general del individuo (Ascendente). (La Luna rige el estómago y la alimentación y Venus los deleites.)

Júpiter se corresponde con el signo de Piscis por una razón que va más allá de su afinidad con el agua como agente de espiritualidad. De todos los signos, solo Piscis logra el desprendimiento porque solo él está capacitado para abandonar las cargas artificiosas del ego y su representación: la materia. La materia adhiere al hombre a la Tierra mientras su disolución lo eleva. Diluir el ego es la tarea más difícil del hombre y por eso quienes lo han logrado han sido beneficiarios de la verdad o de la unción de Dios. De aquí se desprende la relación de Piscis con el mundo inmaterial, es decir, con lo que no puede verse a simple vista sino solamente profundizando (misterios de la vida). Luego, el mundo inmaterial no reconoce fronteras porque lo integra todo y de ahí el símbolo de unicidad de Piscis (o de Júpiter y Neptuno, sus regentes naturales). Entonces, en términos fisiológicos, se asocia a los sistemas endocrino y nervioso parasimpático, con los estados comatosos y los trances e, incluso, con las sustancias que lo promueven (alcohol y drogas en general).

Saturno (Capricornio y Acuario)

Diámetro ecuatorial: 120106 km.
Distancia media al Sol: 1427.5 millones de km.
Distancia mínima a la Tierra: 40 millones de km.
Velocidad orbital media: 34719 km/hr.
Periodo orbital: 29.46 años.
Revolución geocéntrica: 29.5 años.

Saturno es el sexto cuerpo celeste del sistema solar y puede ser visto a simple vista desde la Tierra. Es el segundo cuerpo celeste más grande después de Júpiter. Su movimiento medio diario es de 2 minutos de arco, siendo la máxima de 7.1 minutos de arco.

Como el segundo de los cuerpos celestes exteriores después de Júpiter (quien por naturaleza busca la expansión) Saturno simboliza el retraimiento, la reducción y la concentración y de ahí su caracterización austera y disciplinada y su asociación con los límites y las obligaciones (imposiciones). La disciplina promete éxito, pero también establece las reglas del juego (propias del mundo físico) en su conducencia. Luego, cuanto mayor sea la influencia del fuego o del agua en el Mapa Natal del individuo mayor su dificulad para ejercer la responsabilidad o cumplir con las obligaciones. De aquí se desprende la asociación de Saturno con las figuras de autoridad (padre; instituciones políticas; leyes; Estado) y asimismo con los resultados de no haber observado la ley o cumplido con una obligación: la cárcel (encierro o reclusión) y el arresto (aprehensión). Castigos en general. De ahí su fama de «maléfico mayor». Es tanta la mala fama de Saturno (como agente restricción u obligación) que entre los astrólogos a menudo se escucha un refranero popular de la antigüedad adaptado: “Los astros inclinan, pero no obligan” –y aquí viene el agregado– “a excepción de Saturno”. Quizá no sea una exageración, al menos no desde el punto de vista simbólico. La posición de Saturno en nuestro Mapa Natal a menudo señala las pruebas que, a pesar nuestro –es decir, contra nuestros intereses o deseos– la vida nos depara o tiende a imponernos.

Saturno se corresponde con el signo de Capricornio por una razón que va más allá de su afinidad con la tierra como representación de la realidad. De todos los signos, solo Capricornio gobierna el mundo físico en el sentido intrínseco del vocablo. De ahí que gobierne las estructuras o restricciones y el encarcelamiento en todas sus formas, por lo que fisiológicamente rige la osamenta (huesos, incluyendo los dientes) y la dermis que, pese a su felixibilidad, se trata de la capa conjuntiva que cubre todo el cuerpo.

(La correspondencia de Saturno con Acuario la omito. No porque Saturno no guarde afinidad con su segundo signo natural sino porque creo su verdadera correspondencia la encuentra en Capricornio, como Urano en Acuario. En el respectivo acápite se hará explícito.)

Urano (Acuario)

Diámetro ecuatorial: 51118 km.
Distancia media al Sol: 2883 millones de km.
Distancia mínima a la Tierra: 2.543 millones de km.
Velocidad orbital media: 24526 km/hr.
Periodo orbital: 84.01 años.
Revolución geocéntrica: 84 años.

Urano es el séptimo cuerpo celeste del sistema solar y el tercero en tamaño. Su eje de rotación está inclinado unos 90° con relación a su órbita (quedando paralelo a ella, mientras la del resto de los planetas es casi perpendicular). Su movimiento máximo diario es de 3.39 minutos de arco, aunque la media es de sólo 42 segundos de arco.

Como el primero de los cuerpos celestes transpersonales o espirituales (o el primero después de Saturno) representa todo aquello que rompe con las estructuras o modelos tradicionales y de ahí su relación con el caos, las crisis o las revoluciones de cualquier orden (sociales o tecnológicas e industriales). En su diccionario no existe la palabra convencional porque su función natural es el cambio por medio de la revolución. Urano piensa lo impensable e imagina lo inimaginable y hace lo inaceptable a los fines de alterar el estado natural de las cosas («statu quo») como respuesta a una necesidad lógica: trascender las estructuras a los fines de liberarse (la libertad es su único objetivo). Es un humanista por definición y un genio por necesidad. De aquí se desprende su sentido de la originalidad y también su relación natural con la iluminación (epontánea). Se trata de cualidades de las que no puede prescindirse a los fines de innovar o inventar (producción tecnológica). A Júpiter (expansión) procede Saturno (restricción) y a Saturno (restricción) Urano (revolución/liberación). (Después de la revolución viene la calma o la paz representada por Neptuno.)

Urano se corresponde con el signo de Acuario por una razón que va más allá de su afinidad con el aire como agente de cambio. De todos los signos, solo Acuario se asocia a la rareza, es decir, a lo extraordinario o inhabitual como la innovación que surje bajo escenarios tampoco habituales o convencionales sino fortuitos. Entonces guarda relación no solamente con los fenómenos naturales de esa índole (huracanes, ciclones, tornados, tormentas eléctricas) sino también con las producciones tecnológicas por su alto grado de sofisticación (ingenio y genialidad). Entonces tiene que ver con las telecomunicaciones y con la aeronáutica y astronáutica. Luego, en términos fisiológicos, también gobierna procesos sofisticados: el sistema nervioso simpático (sinapsis) y el torrente sanguíneo (oxigenación o aerobiosis).

Neptuno (Piscis)

Diámetro ecuatorial: 49530 km.
Distancia media al Sol: 4498.9 millones de km.
Distancia mínima a la Tierra: 40 millones de km.
Velocidad orbital media: 5.4778 km/s.
Periodo orbital: 164.79 años.
Revolución geocéntrica: 165 años.

Neptuno es el octavo cuerpo celeste del sistema solar. Su movimiento diario máximo es 2.04 minutos de de arco, aunque la media es sólo de 22 segundos de arco.

Como el segundo de los cuerpos celestes transpersonales o espirituales simboliza aquello que solo tras el paso de Urano puede pasar a gozarse o sospecharse. La calma, en primera instancia, que sobreviene después de las crisis, y los secretos que rigen el Universo, en segunda instancia, que se auscultan tras estremecer las cosas. Neptuno gobierna los misterios, es decir, todo lo que no se puede ver a simple vista sino solamente profundizando lo más hondo posible. De aquí se desprende su relación con la clarividencia y la mediumnidad (facultad para ver o comunicarse con el mundo inmaterial). Para lograrlo, sin embargo, el desprendimiento es necesario. Si Saturno representa un aspecto del ego, Neptuno su disolución o ausencia. Si Saturno representa las estructuras o, mejor dicho, el mundo físico, Neptuno el más allá. Generalmente se trata de lo que está fuera de nuestro alcance (por defecto: la clandestinidad). Está íntimamente relacionado con el océano y el mar. Curiosamente, lo que el hombre conoce del océano no supera el 8% debido a la dificultad que representa navegar a altas profundidades. Hay fondos en el océano que van más allá de los 10.000 metros (10 kilómetros) de distancia de la superficie. Se trata de un mundo aún por descubrir al igual que los fenómenos paranormales con los cuales también –y por lo mismo– está relacionado Neptuno.

Neptuno se corresponde con el signo de Piscis por una razón que va más allá de su afinidad con el agua como agente de percepción extrasensorial. De todos los signos, solo Piscis gobierna la abstracción en el sentido intrínseco del vocablo (mucho más que Sagitario). Se trata de aquello que por naturaleza se halla exento de la cualidad del sujeto o, en otras palabras, que no se puede asir o tomar con la mano, ni conocerse por medio de un razonamiento lógico (sino intuitivo o revelador). Neptuno es etéreo por naturaleza y asimismo el signo que lo gobierna. (He aquí la razón por la cual Mercurio se ahoga en él, es decir, por qué Piscis es su signo de caída.) Debido a su naturaleza endeble y susceptible también guarda relación, en términos fisiológicos, con las enfermedades terminales o misteriosas a las que no se les conoce causa. Las enfermedades terminales suelen tener una caracterización neptuniana dado privan al cuerpo de la consciencia o de la fuerza física. De ahí su relación con los estados comatosos (o el coma) y con los sistemas endocrino y nervioso parasimpático. También, con los trastornos psíquicos (alucinaciones, trances, sonambulismo) y las sustancias que los promueven (drogas en general, pero sobre todo los agentes depresivos como el alcohol).

Plutón (Escorpio)

Diámetro ecuatorial: 2320 km.
Distancia media al Sol: 5960 millones de km.
Distancia mínima a la Tierra: 4.28 millones de km.
Velocidad orbital media: 17072 km/hr.
Periodo orbital: 247.7 años.
Revolución geocéntrica: 248 años.

Plutón está catalogado en la actualidad como «planeta enano». Su excéntrica órbita hace que en ocasiones su distancia al Sol sea menor que la de Neptuno. Su movimiento medio diario es de 14 segundos de arco con un máximo de 2.3 minutos de arco.

Como el último de los cuerpos celestes transpersonales o espirituales del sistema solar (en que se sustenta nuestra existencia) simboliza la regeneración última. Plutón resquebraja como ningún otro cuerpo celeste los órdenes o patrones establecidos sacándolos de su raíz. Mientras el método de Urano es la revolución a los fines de trascender las estructuras que impiden su liberación, el método de Plutón es la destrucción a los fines de regenerar las cosas (evolucionar). De aquí se desprende su asociación con el caos y la guerra o las reformas. Luego, por su relación con los procesos evolutivos gobierna también el medio ambiente (ciencias naturales), el sexo (reproducción) y la muerte (reencarnación). Cualquier proceso de renovación en fin, pero también con las conversiones, dentro de lo cual está la energía fósil, es decir, la energía que procede de la biomasa terrestre y que ha sufrido distintas transformaciones haciendo posible su utilización para la formación de sustancias de contenido energético como el carbón, el petróleo o el gas natural (recursos naturales). En este sentido, también tiende a asociarse con la metamorfosis y con la magia (como disciplina que manipula recursos naturales para producir resultados aparentemente contrarios a la ley natural).

Plutón se corresponde con el signo de Escorpio por una razón que va más allá de su afinidad con el agua como agente de adaptabilidad. De todos los signos, solo Escorpio rije la pasión en el sentido intrínseco del vocablo. La pasión se define como la vehemencia del espíritu o su fuerza impetuosa, es decir, imparable, como lo es la fuerza de la naturaleza. De ahí las acciones frenéticas que no reconocen suspensión o cese. Debido a su relación con la conversiones naturales, en términos fisiológicos está asociado con el intestino grueso, responsable directo de la transformación de los residuos en desechos, y con el colon, responsable directo de expulsarlos, regenerando el organismo.

(Quizá ahora puede entenderse porque reservo la regencia de Escorpio solamente a Plutón. Marte se identifica con Escorpio solo en términos de la naturaleza pasional o frenética del signo, pero nunca jamás con su necesidad o función regeneradora o evolutiva.)

Idiosincrasia análoga

Ahora se hacen claras las razones de las dignidades y debilidades esenciales de los cuerpos celestes, pues son el producto de un proceso de deducción lógica según el acervo psíquico-cultural (idiosincrasia) de cada cuerpo celeste. (Véase también Las dignidades planetarias | Una perspectiva pedagógica.)

Dignidades (exaltación)

El ego del Sol o su deseo por hacerse admirar se exalta en el individualismo natural de Aries; el afán de Marte por ejercer el poder se exalta en la entronización de Capricornio; los procesos artísticos de Venus se exaltan en la imaginación e ideario fantástico de Piscis (del mismo modo en que su deseo de unirse a otro se exalta en el romance y desinterés natural del mismo signo); la necesidad de Mercurio por traducir la información (interpretar) se exalta en los silogismos o procedimientos lógicos de Virgo; la necesidad de seguridad de la Luna se exalta en la lealtad o estabilidad de Tauro; la magnanimidad de Júpiter se exalta en el amparo de Cáncer; el sentido de responsabilidad de Saturno se exalta en el juicio de Libra; la revolución de Urano se exaltan en la regeneración de Escorpio; la compasión de Neptuno podría verse exaltada en la maternidad de Cáncer como la regeneración de Plutón en la revolución de Acuario.

Debilidades (exilio y caída)

El egocentrismo del Sol se deprime ante el humanismo de Acuario (exilio) y del mismo modo ante la consideración impersonal de Libra (caída). El afán de Marte por hacer valer su voluntad o de imponerse sobre los demás también se ve frustrado ante el interés del otro representado por Libra (exilio), tanto como su agresividad ante el afecto natural de Cáncer (caída). La espontaneidad de los procesos artísticos de Venus se ve frustrada frente al mecanicismo de Virgo (caída); su ternura o elegancia frente a la agresión de Escorpio (exilio) y su consideración por los demás ante el individualismo de Aries (exilio). La capacidad de Mercurio de razonar lógicamente la asfixia la brama intelectual de Sagitario (exilio) y la ahoga la fantasía de Piscis (caída). La Luna y su necesidad de ser consentida se afecta frente a la frialdad de Capricornio (exilio) y se deprime o aterra frente a la agresividad de Escorpio (caída). El idealismo de Júpiter y su necesidad de cruzar fronteras, lo mismo físicas como no físicas, abriendo el espectro del pensamiento, encuentra límites en la superficialidad de Géminis (exilio) y se frustra en el pragmatismo de Capricornio (caída). El humanismo de Urano se anula ante el egocentrismo de Leo (exilio) del mismo modo en que el egocentrismo de este ante el humanismo de aquél. Luego, Urano, en su afán de liberarse venciendo obstáculos y derribando las estructuras impuestas por Saturno, se ve oprimido por la tenacidad de Tauro (caída). La imaginación de Neptuno podría verse frustrada en la lógica de Virgo (exilio) y su ideario fantástico en el mundo físico de Capricornio (caída). El frenesí de Plutón (como las ansias de libertad de Urano) también se ve aplacado por la tenacidad de Tauro (exilio).

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