La síntesis | El fundamento racional de la astrología

I. Introducción 


Lo que se entrega vulgarizado a la multitud, merece cualquier nombre, menos el de astrología. Dr. Adolfo Weiss (1888-1956)

La astrología nació en Mesopotamia hacia el 6.000 a.C. y pasó por las manos de babilonios y caldeos, griegos y romanos, cristianos y renacentistas. Aunque muchos fueron los pueblos que adaptaron una gran variedad de técnicas, nunca dejó de tener, no obstante, un sustrato científico, y su ejercicio siempre contó con una erudición suficiente sobre astrofísica, astronomía, medicina y psicología (si bien estas pasaron a ser contempladas como ciencias mucho después). Desde un breve tiempo luego de la primera Revolución Industrial (1820-1870), sin embargo, no solo la astrología, sino también otras disciplinas comenzaron a desnaturalizarse. La lógica de la producción en masa –inspirada en La riqueza de las naciones (1776) del economista Adam Smith (1723-1790)– dio origen a la fragmentación del trabajo para acelerar los procesos de producción. Quien antes ostentaba un conocimiento integral o abarcador sobre su disciplina, en adelante ostentaría uno parcializado o, al menos, lo practicaría parcialmente[1], lo cual, acto seguido, permeó la educación (Fromm, 1965). Esto produjo una paulatina, pero epidémica fragmentación del conocimiento en general, la cual no discriminó a la astrología.

El empresario y teósofo británico William Frederick Allan (1860-1917) –mejor conocido como Alan Leo, considerado el padre de la astrología moderna– fue quien primero contribuyó –no intencionalmente– al desprestigio de la disciplina. Con el fin de hacerla más sencilla de entender para el alumno, la simplificó hasta reducirla a un recetario carente de contexto, propiciando, sin quererlo, la astrología comercial que lamentablemente caracteriza la astrología moderna. El psicólogo y estadístico francés Michel Gauquelin (1928-1991), por su parte, trató de probar la validez de la astrología utilizando el método estadístico; fracasando, no obstante. Gauquelin sometió a prueba a un grupo de astrólogos con los Mapas Natales de diez criminales reconocidos y de diez no criminales. Los astrólogos, sin embargo, según se dice, no pudieron separarlos mejor que el azar. Esto, a mi modo de ver, comprueba una lectura deficiente, pues un perfil criminal no está descrito por una única configuración astronómica (receta, fórmula), del mismo modo en que la vía a California desde Florida no tiene una única ruta. Un mismo perfil criminal o un mismo diagnóstico en términos médicos no tiene una única descripción celeste. He ahí la necesidad de incorporar la integridad metodológica de la síntesis astrológica.


II. Desmintiendo las interpretaciones de receta (fórmulas)

(Este capítulo se encuentra completo en mi libro: Textos de Astrología Racional | El manual de consultantes y estudiantes, en el cual explico todos los elementos constitutivos de la síntesis astrológica: estado cósmico, regencia, dominación, correspondencia, influencia, etcétera. Aquí, solo algunos conceptos. Puede consultar el índice del libro, el precio y las librerías en que se encuentra yendo al link antes anexado.)

Una receta de cocina o una fórmula se define como una ecuación o regla o manera (fija) de establecer o concluir algo. Cuando alguien nos pregunta cuál es nuestro signo, nos está preguntando sola y únicamente por la posición del Sol en el momento del nacimiento, es decir, por una ínfima parte de nuestro Mapa Natal. ¿Cuántas personas tienen su Sol en Aries o en Géminis o en Piscis? ¿Dos tercios de la población mundial? ¿Aplicaríamos las características de un signo a todos por igual? La astrología, en ese caso, no sería nada más que la relatividad de un capricho carente de ejemplo práctico (fuera de contexto).

Las «recetas de cocina» son una prescripción de la que astrólogos e ingenuos andan de estómago lleno y es a la luz de este recetario astrológico que se forman hoy la inmensa mayoría de astrólogos: “El Sol en Casa 10 promete éxito”, “Marte en Casa 10 indica carrera militar”, “Un Ascendente en Piscis produce una personalidad depresiva”. En otras palabras, ‘dos más dos son cuatro’, sin advertir que hay otros valores o variables que se interponen en la ‘ecuación’ modificando, por lo mismo, el resultado.


III. La síntesis

La interpretación de un Mapa Natal como debe ser, es decir, en su integridad (no de modo fragmentado) se conoce como «síntesis astrológica». Quien primero insistió en ello fue el físico y astrólogo alemán Dr. Adolfo Weiss (1888-1956) inspirado en las enseñanzas del célebre astrólogo francés Jean-Baptiste Morin de Villefranche (médico y astrólogo personal del cardenal Richelieu en Francia en el siglo XVII; también autor del afamado tratado Astrologia Gallica).

Además de la posición del Sol (signo solar) o de la Luna (signo lunar) están las posiciones (zodiacales) de Mercurio, Venus, Marte, Júpiter, Saturno, Urano, Neptuno y Plutón. A la lectura se sumarán también los «aspectos» (relaciones angulares) que los planetas forman entre sí (expresadas en grados º y minutos "). Luego: tras la posición celeste (zodíaco), se toma en consideración la posición terrestre, es decir, la posición de los planetas en las Casas (creadas por la rotación de la Tierra sobre su propio eje). Solo cuando tenemos un Mapa Natal compuesto de estos factores podemos darnos a la tarea de leerlo o interpretarlo, no antes. La interpretación, no obstante, tampoco debe ser fragmentada (o sería como leer un párrafo sin leer el capítulo o un capítulo sin leer el libro).

A) Ejercicio teórico

Si un planeta se ubica en Tauro, por ejemplo, la observación del regente natural de Tauro (Venus) se hace necesaria, pues es el planeta «dispositor», es decir, quien «dispone» del planeta que se halla en el signo natural de Venus (Tauro). Los cuerpos celestes guardan correspondencias con los signos y de ahí que al regente (planeta) natural de un signo en que se encuentra otro se le llame «dispositor». Marte en Géminis tiene como «dispositor» a Mercurio, así como Júpiter en Aries tiene como «dispositor» a Marte (etc.). Si el Sol se encuentra en Sagitario, debemos mirar, necesariamente, dónde se encuentra su «dispositor» (¿qué planeta ‘dispone de’ el Sol?): el regente natural de Sagitario, que es Júpiter. ¿Qué tal un Sol en Sagitario (signo de fuego) con su dispositor, Júpiter, en Capricornio (tierra) en Casa 6 (también de tierra)? Entonces las tendencias liberales o filosóficas del Sol podrían traducirse en conservadurismo o en pragmatismo, tanto como en una tendencia diplomática si Júpiter se encontrara en Libra, en literaria o periodística si se encontrara en Géminis, en deportiva o militar si en Aries y en espiritual o metafísica si en Escorpio o Piscis. Y, aun así, hemos de observar, a su vez, dónde se ubican los regentes naturales de Capricornio (Saturno), Libra (Venus), Géminis (Mercurio), Escorpio (Marte) o Neptuno (Piscis) sin descartar los «aspectos», las Casas y el Ascendente, etcétera. En fin, falta mucho por descubrir como para adelantarse tanto.

Es precisamente por el trabajo que cuesta hacer una observación de este talante la razón por la que muchos le rehúyen. Es, sin embargo, el único método exacto de lectura posible si con justeza queremos leer: hacerlo de modo fragmentado no refleja realidades, solamente prejuicios inamovibles.

Por esta y otras razones resulta vergonzoso leer libros de astrología con catálogos de ‘recetas’ o escuchar a astrólogos difundirlas como cosa concluyente. “Los arianos son activos”, “Los geminianos son inestables”, “Los piscianos son susceptibles”, suelen recetar. “Esto hace parte de la razón por la que a menudo se mira la astrología como un sistema de adivinación”, indica el astrólogo –y guionista– argentino Norberto Miguel García. La astrología no sería entonces la observación del firmamento (10 cuerpos celestes, sus relaciones angulares y las Casas en que se encuentran, etcétera) sino la de uno u otro planeta en un signo y, a encasillar a todo el mundo.

B) Ejercicio práctico

A los fines de ilustrar el absurdo del recetario astrológico a la luz del cual muchos alumnos son formados, hagamos un ejercicio. Tenemos, en la hipótesis creada, a la luna (emociones) en caída, ya que se encuentra en el signo natural de la Casa 8 y de Marte y Plutón: Escorpio. Así, obtiene su peor estado cósmico. No obstante, nótese que Mercurio, el regente natural de la razón, se halla en el signo natural de la luna y se encuentra en un trígono exacto con ella. Al la luna recibir un trígono de un astro diametralmente opuesto a las emociones en el signo natural de ella, arregla un poco a la luna, pues la razón podría tender a imponerse sobre su caracterización caprichosa. Por otra parte, nótese también que la luna (e igualmente Mercurio) recibe un trígono de Júpiter, el cual, a su turno, ostenta poder en este Mapa Natal, ya que está en domicilio, es decir, en uno de sus signos naturales y, por lo mismo, con toda su fuerza. Además, dicha Casa es una Casa de índole psíquica-cognitiva. En este sentido, Júpiter derrama buenos efectos sobre ella y se los transmite igualmente tanto a la luna como a Mercurio, quien, a su vez, se encuentra en el punto de exaltación de Júpiter. Este gran trígono de agua imprime sensibilidad y nobleza sobre el o la nativa, aplacando los empecinamientos negativos de la luna en caída. Ella no deja de estar en caída, pero es excepcionalmente levantada por los agentes antes mencionados. La luna, además, se encuentra en su Casa de residencia (Casa 4) y en su decanato (véase Los matices | El decanato, la duodenaria y el término) como en su Casa de residencia (Casa 4) constituyendo otra dignidad «accidental» en la configuración natal.

Lo mismo sucede si un Sol en Piscis (el peor escenario del Sol para brillar) tiene como «dispositor» a Júpiter (regente natural de Piscis) en Leo (signo natural del Sol) en Casa 5 (casa natural del Sol) o 10 (Casa natural de la profesión). ¿Qué tal si estuviera conjunto a Venus o si recibiera por parte de Venus y de Júpiter trígonos –partiles o no– desde Casas relativas al estatus social o económico? Entonces la ‘receta’ o fórmula que indica que un Sol en Piscis no triunfa no tiene veracidad alguna.

A propósito, el célebre escritor y eminente astrólogo británico del siglo IX Walter Richard Gornold (Sepharial, 1864-1929), advierte en su libro Astrología | Cómo hacer y leer tu propio horóscopo:

“Es imposible establecer de modo categórico los efectos que derivan de la posición de los planetas en las Casas, pues depende, en gran parte, de los signos en que se encuentran y los aspectos que forman con otros cuerpos celestes”.

De ahí que cualquier intento de establecer un juicio a la luz de una sola posición astronómica sea tan inútil como ingenuo.


Haciendo distinciones

Algunos objetan, por ejemplo: ¿entonces por qué Sagitario me caracteriza tanto, independientemente de dónde se encuentre el «dispositor» de mi Sol: Júpiter? La respuesta es una de las que siguen: (i) porque su Sol, además de estar en Sagitario también lo está en la Casa de Sagitario (Casa 9); (ii) porque allí donde está su Sol también se ubican otros cuerpos celestes (lo que se conoce como «stellium» o «conglomerado»); (iii) porque su Ascendente (o Signo Naciente) es el signo natural del Sol (Leo). En este último caso, el Sol sería su Regente Natal (se le llama así al regente natural del Signo Naciente o Ascendente).


Conclusión

Una receta de cocina ‘no hace un plato’ y mucho menos uno 'gourmet'. Las recetas de cocina sirven solamente a título informativo (teórico) nunca jamás a título interpretativo (práctico). Si queremos ser precisos –y responsables– al leer un Mapa Natal no podemos entregarnos a la mediocridad del recetario astrológico ampliamente promulgado por la inmensa mayoría de astrólogos y libros de astrología; y ni hablar de los horóscopos del periódico (lo que en la mañana del lunes aparece en Aries, en la mañana del martes aparece en Géminis). La «síntesis» constituye la pieza fundamental de la lectura astrológica.


Colofón


Hubo un tiempo en que los sabios astrólogos de la antigüedad –como Michel de Nötre-Dame (1503-1566) y Jean-Baptiste Morin de Villefranche (1583-1656)– no conocían de los astros generacionales Urano, Neptuno y Plutón (descubiertos en 1781, 1846 y 1930, respectivamente) y, pero aun: ¡sus lecturas no pudieron ser más precisas! Actualmente muchos se valen no solo de los siete tradicionalmente conocidos y de los tres generacionales después descubiertos, sino también de Ceres, Palas, Juno, Vestas y Quirón, confesando, implícitamente, incompetencia. A propósito, Norberto Miguel García sostiene:

“No dudo que los asteroides pueden explicar algunas cosas. Pero si fuera ese el caso, ¿por qué ignorar los otros 6.399 asteroides? El hombre de la antigüedad le daba importancia a lo que veía y llegaba hasta Saturno. Nosotros, sin embargo, seguimos inventando supuestos efectos que siempre han estado en los siete tradicionalmente conocidos (Sol, Mercurio, Venus, Luna, Marte, Júpiter, Saturno). Lo que sucede, no obstante, es que necesitamos a ‘quién’ echarle la culpa de nuestra ignorancia y carencia de sensibilidad.

“Hasta inventar astros –inexistentes– y responsabilizarlos por lo que se nos dé la gana está al alcance de la mano. Me consta: lo hice con una serie de asistentes en el Congreso Ibérico Internacional de Astrología de 1989. Por mi parte, me quedaré con los siete tradicionales –con doble regencia– junto a los tres generacionales luego descubiertos (Urano, Neptuno y Plutón)”.

He ahí la sagacidad perceptiva del intérprete.
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Este ensayo fue publicado por Revista Universo (Caracas, Venezuela) en noviembre de 2015. Aquí, sin embargo, aparece con algunas mejoras.

Bibliografía sugerida:

1. Astrología Racional, del físico alemán Adolfo Weiss (Editorial KIER; 1977)

2. Manual de técnicas de síntesis astrológica: el camino en el Mapa Natal, del lingüista y guionista argentino Jerónimo Brignone (Editorial KIER, 2005).

Comments

  1. Cuando Bruce Lee dijo “Yo no represento un estilo sino todos los estilos. Ustedes no saben lo que yo estoy a punto de hacer, pero yo tampoco lo sé. Mi movimiento es el resultado del vuestro y mi técnica es el resultado de vuestra técnica” se refería precisamente a que la plenitud de un arte tradicional no reside en repetir exactamente todas las técnicas concretas, sino en llegar al corazón común de todas ellas.

    Gracias por remarcar esto en un tiempo en que tanta astrología queda en meras "recetas".

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    1. Su observación me complace sobremanera y nos sirve de ilustración. Quizás la utilice de cita introductoria cuando una futura columna lo amerite. Gracias. Un abrazo.

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    2. Columna que estaré encantado de leer, como esta. :)

      Saludos.

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