Los aspectos | Una relación social

La socialización se presenta cuando
la coexistencia aislada de dos individuos
adopta formas de cooperación y colaboración
que caen bajo el marco conceptual de la acción recíproca.
Georg Simmel (1859-1918)

A propósitos de la «dignidad» de un cuerpo celeste se mira, en primera instancia, el signo y la Casa en que se encuentra y, en segunda, los «aspectos» que recibe. Los aspectos tratan sobre las relaciones angulares (representadas en grados y minutos) que los cuerpos celestes forman entre sí. Si un cuerpo celeste recibe buenas relaciones angulares por parte de otro u otros, se dice está dignificado, y afligido cuando no. Hay relaciones angulares «armónicas» y otras «inarmónicas». Los sextiles (60º) y los trígonos (120º) se consideran aspectos armónicos; las cuadraturas (90º) y las oposiciones (180º) inarmónicas. La conjunción, por su parte, no es una relación angular propiamente dicha, sino la alineación directa –o casi directa– entre dos o más cuerpos celestes observados desde la Tierra (no obstante, dos cuerpos celestes suelen considerarse conjuntos cuando su relación angular o unión es igual o menor a los 8º).

Los aspectos determinan la forma en que un cuerpo celeste se relaciona o interactúa con los demás. Siendo que establecen el balance de los efectos que recibe un cuerpo celeste por parte de otro, basta con tener una mínima noción de geometría para comprender lo que sigue a continuación.

Conjunción

La conjunción (símbolo ) se define como la concurrencia de dos o más cuerpos celestes en un mismo grado (º). Es en este sentido que los astros aunados comparten una misma experiencia (representada por el signo) y se identifican. En el plano de las relaciones humanas, por ejemplo, podríamos entenderlo como estar en buena o en mala compañía de alguien. Si los cuerpos celestes (personas) en cuestión son de naturalezas contrarias, la conjunción se considera desfavorable (mala compañía). Si las naturalezas son afines, se considera favorable (buena compañía). Sol (caliente y seco) y Venus (caliente y húmeda) hacen buena compañía, mientras Marte (caliente y seco) y la Luna (fría y húmeda) no.

El signo en que se encuentren y los aspectos que reciban podrán mejorarla, pero la conjunción en sí misma se considera desfavorable. Del mismo modo, una conjunción favorable podrá verse desmejorada según el signo en que se encuentran los cuerpos celestes que la forman y los aspectos que reciban (este criterio debe emplearse a propósito de cualquier aspecto).

Dado los 0 grados nos coloca en el signo de Aries, quienes saben dicen que las conjunciones tienden a la introspección, o a producir –cuando hay varias conjunciones– individuos ensimismados o demasiado independientes y/o absortos. Los cuerpos celestes en conjunción suelen estar –casi siempre– en un mismo signo. Cuando no lo están, cada uno obtiene una identidad independiente, pero asociada, y tenderá a predominar el astro cuya afinidad con el signo –y la Casa– sea más elevada.

Cuadratura

La cuadratura (símbolo ) se define como una relación angular de 90º entre dos cuerpos celestes, generando tensión o conflicto entre ambos. Una forma de explicarlo podría ser utilizando las siguientes dos metáforas. Si diseñáramos una tubería con esquinas de 90º, el agua no tendría continuidad: chocará primero, para pasar luego. Lo mismo sucede cuando manejamos un vehículo y debemos cambiar de dirección: para doblar en una esquina nos vemos obligados a frenar, mientras en las salidas de la autopista (por lo general siempre redondas) no. Dos cuerpos celestes en cuadratura no guardan una buena relación o no cuentan con un cauce energético favorable y se perjudican mutuamente.

Dado los 90º nos coloca en el signo de Cáncer (en el sentido contrario a las agujas del reloj) y de Capricornio (en el sentido de las agujas del reloj) se dice que las cuadraturas están asociadas con la tensión y la intransigencia o la autoridad (Capricornio) y con los miedos o la inseguridad (Cáncer) por lo que aconsejan aliviarlas a través del esfuerzo o consumo considerable de energía (trabajo o deporte, por ejemplo; ejercicio físico en fin). Los cuerpos celestes en cuadratura están en signos de distinto elemento (fuego, tierra, aire o agua) y de distinta polaridad (positiva + o negativa –) pero de misma modalidad (cardinal, fija o mutable).

Sextil

El sextil (símbolo: ) se define como una relación angular de 60º (mitad de un trígono) entre dos cuerpos celestes. Cuando sucede, los astros en cuestión producen un estímulo. Volviendo a hacer uso de la metáfora de la tubería, el paso del agua, en lugar de detenerse, rebotaría (se impulsa). Un cuerpo celeste estimula al otro (promueve su energía).

Dado los 60º nos coloca en el signo de Géminis (en el sentido contrario a las agujas del reloj) y de Acuario (en el sentido de las agujas del reloj) se dice promueve el desarrollo de la razón y el intelecto (Géminis) y las relaciones e interacción social (Acuario). Los cuerpos celestes en sextil están en signos de misma polaridad (positiva + o negativa –) y de mismo elemento (fuego, tierra, aire o agua) pero de distinta modalidad (cardinal, fija o mutable).

Trígono

El trígono (símbolo: ∆) se define como una relación angular de 120º entre dos cuerpos celestes, produciendo armonía, compatibilidad o reciprocidad entre ambos. Usando, una vez más, la metáfora de la tubería, el agua llega de un punto a otro ininterrumpidamente, produciendo pasividad o armonía.

Dado los 120º nos coloca en el signo de Leo (en el sentido contrario a las agujas del reloj) y de Sagitario (en el sentido de las agujas del reloj) se dice que el trígono, a diferencia de la cuadratura, no goza del pulso que incita a la acción y el trabajo sino de la consonancia que funda la estabilidad y produce la reflexión. Además, propicia la creatividad (Leo) y asimismo la intuición (Sagitario). Los cuerpos celestes en trígono están en signos del mismo elemento (fuego, tierra, aire o agua) y de la misma polaridad (positiva + o negativa –) pero de distinta modalidad (cardinal, fijo o mutable).

Oposición

La oposición (símbolo: ) se define como una relación angular de 180º entre dos cuerpos celestes, creando un antagonismo o enfrentamiento entre ambos. Una forma de explicarlo sería imaginar a dos hombres tirando de una pita por ambos extremos: ni el uno ni el otro lograría llevarla a donde desea (siempre y cuando las fuerzas sean iguales. Si no lo son –lo cual en un Mapa Natal estará indicado por la «dignidad» de los cuerpos celestes involucrados según el signo y la Casa en que se encuentren, en primera instancia, y por sus «aspectos», en segunda– uno tenderá imponerse sobre el otro).

Dado los 180º nos coloca en el signo de Libra (signo diametralmente opuesto al de Aries), se dice que las oposiciones nos ofrecen una perspectiva diferente sobre las cosas; algo así como estar del otro lado de la escena (en el otro extremo) para observarla desde afuera. Más, si bien en virtud de la oposición se pone de manifiesto un claro antagonismo, cuando logran conciliarse las fuerzas opuestas (normalmente tras años de vida del nativo) suelen consolidarse como complementos.

Los cuerpos celestes en oposición están en signos de la misma polaridad (positiva + o negativa –) y de la misma modalidad (cardinal, fija o mutable) pero siempre del elemento diametralmente opuesto, es decir: su oposición natural.

Aspecto disociado

En ocasiones ocurre que los astros en oposición no están en los signos naturalmente opuestos sino adyacentes y se conoce como un «aspecto disociado». Lo mismo podrá ocurrir con otros aspectos, no solamente la oposición. Esto se debe a que no son aspectos «partiles» (exactos) sino «separativos» o «aplicativos» debido a un margen de aproximación o de separación –según el caso– denominado «orbe».

El orbe

A propósito de la consideración de cualquier aspecto, se permite un margen de aproximación o de separación llamado «orbe». De modo que un cuerpo celeste podría comenzar a surtir efectos sobre otro antes de que la relación angular entre ellos se haga exacta o continuar surtiéndolo después de que la relación angular entre ellos se hizo exacta (en astrología se habla de un aspecto «exacto» o «partil» cuando la relación angular entre dos cuerpos celestes es un múltiplo exacto de la doceava parte del círculo).

Se habla de un «aspecto aplicativo» cuando los cuerpos celestes que se alejan están a punto de consolidar su aspecto. Si observamos una relación angular de 85º, estamos observando una cuadratura aplicativa (faltan 5º para la cuadratura «partil»). Se habla de «aspecto separativo» cuando los cuerpos celestes que se alejan ya formaron su aspecto «partil» y continúan alejándose. Si tenemos una relación angular de 95º, hay una cuadratura separativa (han pasado 5º desde que formaron la cuadratura «partil»). En ambos casos el orbe (margen de aproximación o de separación) es de 5º.



Es preciso distinguir, sin embargo, cuando un aspecto está en su fase «creciente» o «decreciente» para saber si los cuerpos celestes en cuestión se están alejando o acercando (ver imagen). Es «creciente» cuando el cuerpo celeste más rápido (según su periodo orbital sideral) se aproxima al punto de oposición del cuerpo celeste más lento (el cuerpo celeste más rápido siempre estará a mano derecha del cuerpo celeste más lento). Es «decreciente» cuando el cuerpo celeste más rápido (según su periodo orbital sideral) se está separando del punto de oposición del cuerpo celeste más lento y se dirige hacia la nueva conjunción con ese astro (en este caso, el cuerpo celeste más rápido siempre estará a mano izquierda del cuerpo celeste más lento). En el primer caso, si la relación angular es de 85º, la cuadratura sería «aplicativa», y, si la relación angular es de 95º, la cuadratura sería «separativa». En el segundo caso, si la relación angular es de 95º, la cuadratura sería «aplicativa», y, si la relación angular es de 85º, la cuadratura sería «separativa».

Cuando dos cuerpos celestes forman un aspecto exacto o «partil», el efecto de la relación está en toda su fuerza. De modo que una relación angular de 120º (trígono exacto o «partil») goza de contundencia, mientras una con un margen de aproximación (orbe) no. En todo caso, un aspecto aplicativo siempre tendrá más fuerza que uno separativo, y un aspecto separativo menor fuerza que uno aplicativo. Por ejemplo: un trígono (∆) aplicativo es más favorable que uno separativo, tanto como una cuadratura (aplicativa más desfavorable que una separativa.

A los trígonos suele permitírseles un orbe de hasta 8º e igualmente a las cuadraturas. A los sextiles hasta 5º y a las oposiciones hasta 10º. Estos orbes se amplían o reducen según la velocidad de los cuerpos celestes (periodo de revolución u «orbital sideral») que forman el aspecto. Si tenemos una cuadratura entre la Luna y Mercurio, por ejemplo, el orbe debe reducirse a 5º. Cuanto más rápido (según su periodo orbital sideral) sea un cuerpo celeste, mayor será el orbe permitido (pues la relación o el contacto entre ambos será efímero). Cuanto más lento (según su periodo orbital sideral) sea un cuerpo celeste, menor será el orbe permitido (pues la relación o el contacto entre ambos será duradero).

Retrogradación

Algo de suprema importancia con relación a los «aspectos» es la «retrogradación» de los cuerpos celestes, es decir: si se observan en movilidad lógica o retrógrados. Esto es trascendental a los fines de determinar si la fuerza de un aspecto va rumbo a su máxima intensidad o si está mermando. Por esta aparente simpleza se puede determinar el grado de aproximación de sucesos (accidentes o acontecimientos) para así tomar precauciones (decisiones). En un Mapa Natal la retrogradación de un cuerpo celeste aparece indicada por la letra R al lado o debajo del astro retrógrado.

Comentario

Más aspectos pueden ser generados según los múltiplos de cada uno de ellos. Los que surgen de este modo reciben el nombre de aspectos «menores». A esta clasificación pertenecen el semisextil (mitad de un sextil: 30º), la semicuadratura (mitad de una cuadratura: 45º), la sesquicuadratura (el triple de una semicuadratura: 135º), el quincuncio (150º), el semiquintil (mitad de un quintil: 36º), el quintil (72º), el biquintil (el doble de un quintil: 144º), el sesquiquintil (el triple de un semiquintil: 108º), el septil (51º) y el novil (40º).

Al ser múltiplos de aspectos «mayores», estamos hablando de un mismo patrón energético con ligeras diferencias de acepciones. Algo así como hablar de sinónimos y antónimos entre aspectos armónicos e inarmónicos, respectivamente. Expliqué aquí solamente aquellos de los cuales se desprenden los demás, es decir: los principales (generalmente conocidos como «mayores»). Los aspectos «menores» son tanto más sutiles e imperceptibles cuanto más lejanos se encuentren del múltiplo originario. Por esto, el orbe permitido para los aspectos «menores» es bastante restringido: de hasta 1º o 2º solamente.
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Este ensayo fue publicado por Revista Universo (Caracas, Venezuela) en noviembre de 2015.

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